Cosechando recompensas múltiples

Por Jim Rohn

 Por cada esfuerzo disciplinado, se obtienen recompensas
múltiples. Este es una de las grandes verdades de la vida.
De hecho, es una extensión de la ley bíblica que nos dice
que si sembramos bien, cosecharemos bien.

 Esto es una cualidad especial de la Ley de la Siembra y
la Cosecha. No solamente sugiere que cosecharemos lo que
sembramos, también sugiere que cosecharemos mucho más
de lo que sembramos.  La vida está llena de leyes que
gobiernan y explican los comportamientos humanos, pero
ésta es probablemente la ley principal que necesitamos
entender: por cada esfuerzo disciplinado, obtenemos
múltiples recompensas.

 ¡Qué concepto! Si usted provee un servicio único, su
recompensa se multiplicará. Si usted es honesto y justo y
paciente con otros, su recompensa se multiplicará. Si usted
entrega más de lo que espera recibir, su recompensa será
mayor a lo esperada. Pero recuerde: la palabra clave aquí,
como bien usted podrá imaginar, es disciplina.      

 Todo lo valioso requiere cuidado, atención, y disciplina.
Nuestros pensamientos requieren de disciplina. Debemos
consistentemente determinar nuestros límites internos y
nuestros códigos de conducta, de otro modo nuestro
pensamiento se vuelve confuso. Si nuestras ideas se
vuelven confusas, nos perdemos irremediablemente en el
laberinto de la vida. Los pensamientos confusos producen
resultados confusos.

 Recuerde la ley: “Para cada esfuerzo disciplinado, existen
recompensas múltiples.” Aprenda la disciplina de enviar un
mensaje a un amigo. Aprenda la disciplina de pagar las
cuentas a tiempo, de llegar a las citas a tiempo, de usar su
tiempo en forma más eficaz. Aprenda la disciplina de prestar
atención a las cosas, de pagar sus impuestos, de ahorrar.
Aprenda la disciplina de reunirse regularmente con sus
asociados, o con su pareja, o con su hijo, o con su padre.
Aprenda la disciplina de aprender todo lo que pueda aprender,
de enseñar todo lo que pueda enseñar, de leer todo lo que
pueda leer.

 Para cada disciplina, múltiples recompensas. Por cada libro,
nuevos conocimientos. Por cada logro, nuevas ambiciones.
Por cada contratiempo, nuevos entendimientos. Por cada
fracaso, nuevas determinaciones. La vida es así. Hasta las
malas experiencias de vida proveen su propia y especial
contribución. Una palabra de aviso para los que descuidan
la necesidad de atender las disciplinas de la vida: cada cosa
tiene su precio. Cada cosa afecta a las demás cosas. Descuide
la disciplina, y habrá un precio que tendrá que pagar. No todo
se puede dar por hecho para siempre.

 Esto es lo que llamamos la Ley de la Familiaridad. Sin la
disciplina de prestar atención constante y diaria a las cosas,
tendemos a dar las cosas por hechas. Sea serio. La vida no es
una sesión de práctica.

 Si usted se siente inclinado a tirar la ropa sobre la silla
en vez de colgarla en el armario, tenga cuidado. Podría
sugerir una falta de disciplina. Y recuerde, la falta de
disciplina en las áreas pequeñas de la vida le puede costar
mucho en las áreas más importantes de la vida. Usted no puede
dejar en orden su empresa hasta que aprenda la disciplina de
ordenar su propio garage. No puede ser impaciente con sus
hijos y paciente con sus distribuidores o empleados. No puede
inspirar a otros a vender más si esto es inconsistente con su
propia conducta. Usted no puede aconsejar a los demás que lean
buenos libros si usted no es socio de la biblioteca.

 Piense acerca de su vida en este momento. Qué áreas
necesitan atención ahora mismo? Tal vez usted haya tenido
un desacuerdo con alguien a quien ama, o alguien  que le ama
a usted, y su enojo no le permite hablar con esta persona. No
sería este el momento ideal para examinar su necesidad de una
nueva disciplina? Tal vez esté usted a punto de rendirse, o de
recomenzar, o de dar su primer paso. Y el único ingrediente
que falta para su futura historia de éxito increíble es una
disciplina nueva e auto-impuesta que le hará intentarlo con
mayor intensidad y trabajar más fuertemente de lo que nunca
pensó que pudiera.

 La forma más valiosa de disciplina es la que se impone uno
mismo. No espere a que las cosas se deterioren tan
drásticamente para que otra persona imponga disciplina en su
vida. No sería esto algo trágico? Cómo podría usted explicar
que hay alguien que piensa más por usted de lo que usted
mismo piensa acerca de usted? Cómo podría explicar que hay
otra persona que le forzó a levantarse temprano y salir al Mercado, mientras usted hubiese estado más contento dejando que el éxito se escurra hacia otras personas que se preocuparon más por su propio futuro?

 Su vida, mi vida, la vida de cada uno de nosotros servirá
como advertencia o como ejemplo. Una advertencia de las
consecuencias del descuido, la lástima de uno mismo, falta
de dirección y ambición….

o un ejemplo de talento puesto en práctica, de disciplina
autoimpuesta, y de objetivos claramente percibidos e
intensamente perseguidos.

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